Me sale líquido del pezón: cuándo es normal y cuándo consultar

Te secas después de la ducha y ves una gota. O encuentras una mancha pequeña en el sujetador, o presionas sin querer al ponerte crema y aparece líquido. La secreción por el pezón es uno de esos hallazgos que se viven en silencio: no duele, no se ve desde fuera y, precisamente por eso, muchas mujeres tardan semanas en contarlo. Mientras tanto, el móvil hace su trabajo y la búsqueda nocturna acaba siempre en el mismo sitio.

Lo veo con frecuencia en mi consulta de Madrid y casi siempre repito lo mismo: el líquido del pezón es, en la gran mayoría de los casos, un fenómeno benigno. Pero no todas las secreciones son iguales, y hay características muy concretas que separan la que se puede observar con tranquilidad de la que merece una prueba de imagen sin demora. Vamos a ordenarlo con calma.

Qué es la telorrea y por qué se produce

El término médico para la salida de líquido por el pezón fuera del embarazo y la lactancia es telorrea. Y tiene una explicación anatómica sencilla: la mama no es una estructura maciza, sino una glándula formada por lóbulos que drenan a través de conductos (los galactóforos) que desembocan en la superficie del pezón. Esos conductos siguen existiendo toda la vida, hayas tenido hijos o no, y pueden producir pequeñas cantidades de fluido.

Por eso, que salga algo de líquido al presionar no es en sí una anomalía. De hecho, si se exprime con insistencia, una proporción muy alta de mujeres sanas obtiene alguna gota. El problema aparece cuando confundimos ese hallazgo provocado con una señal de alarma, o cuando ignoramos una secreción que sí tiene características distintas.

Secreción fisiológica frente a secreción que hay que estudiar

En senología no valoramos tanto «que salga líquido» como cómo sale. Estas son las tres preguntas que hago siempre en consulta: ¿sale sola o solo si aprietas?, ¿sale por un punto o por varios?, ¿es de un pecho o de los dos?

Rasgos de una secreción fisiológica

  • Bilateral: aparece en ambas mamas.
  • Multiorificio: sale por varios poros del pezón, no siempre por el mismo.
  • Provocada: solo aparece si se presiona o se exprime la zona.
  • Color lechoso, verdoso, amarillento o marrón claro, a menudo espesa.

Este patrón se relaciona con cambios fibroquísticos, con la ectasia ductal (dilatación benigna de los conductos, muy típica alrededor de la menopausia) o simplemente con la estimulación repetida de la zona.

Rasgos de una secreción que conviene estudiar

  • Unilateral: siempre del mismo pecho.
  • Uniorificial: siempre por el mismo poro del pezón.
  • Espontánea: mancha la ropa o la sábana sin que tú hagas nada.
  • Serosa transparente («agua de roca») o sanguinolenta, rosada o marrón oscura.
  • Se acompaña de un nódulo palpable, de retracción del pezón o de cambios en la piel.

Que una secreción cumpla estos criterios no significa que sea un cáncer: la causa más frecuente de secreción sanguinolenta por un solo conducto es un papiloma intraductal, un tumor benigno diminuto que crece dentro del conducto y sangra por rozamiento. Aun así, es el patrón que sí requiere valoración e imagen, sin esperar a la revisión anual.

Ante la presencia de secreción hemática por el pezón, es fundamental realizar una biopsia para descartar cualquier proceso premaligno o maligno.

Qué orienta el color del líquido

El color no da un diagnóstico por sí solo, pero sí orienta:

  • Blanco lechoso en ambas mamas: sugiere galactorrea, es decir, producción de leche fuera de la lactancia. Suele deberse a un aumento de prolactina, y con frecuencia el responsable es un fármaco (algunos antidepresivos, antipsicóticos, antieméticos o tratamientos hormonales). Aquí la prueba clave no es de imagen, sino un análisis de sangre.
  • Verdoso, amarillento o marrón espeso: patrón típico de ectasia ductal y cambios fibroquísticos. Benigno en la inmensa mayoría de casos.
  • Transparente como el agua o con sangre: es el que hay que estudiar con imagen dirigida, sobre todo si es de un solo pecho y espontáneo.
  • Purulento, con enrojecimiento y dolor: orienta a una infección o absceso, y necesita tratamiento médico rápido.

Qué prueba te corresponde

Cuando una paciente llega con una secreción de características a estudiar, la exploración empieza con las manos: localizamos si hay un punto concreto del areola que, al presionarlo, reproduce la salida de líquido. Ese detalle es más útil de lo que parece, porque nos dice hacia qué cuadrante dirigir el ecógrafo.

La ecografía mamaria es la prueba de elección para ver los conductos retroareolares: permite comprobar si están dilatados y si hay contenido en su interior, como ocurre en los papilomas. Es indolora, no usa radiación y se hace en pocos minutos. Si además hay un nódulo asociado, aprovechamos para caracterizarlo en la misma sesión; te explico ese proceso con detalle en el artículo sobre qué hacer cuando te notas un bulto en el pecho.

A partir de los 40 años, o antes si existen antecedentes familiares, la ecografía se complementa con una mamografía en Madrid, que aporta información distinta: detecta microcalcificaciones y distorsiones que el ultrasonido no muestra. Ambas pruebas no compiten, se suman.

Al recoger el informe verás una categoría numérica que resume el nivel de sospecha de los hallazgos. Si no sabes interpretarla, tienes la explicación completa en la guía sobre qué significa el resultado BI-RADS de tu ecografía mamaria. En casos seleccionados puede indicarse una resonancia o un estudio del conducto, pero son la excepción, no la norma.

Qué puedes hacer mientras esperas la cita

Un consejo que doy siempre y que sorprende: deja de exprimir el pezón. Comprobar cada mañana si sigue saliendo líquido mantiene el estímulo, perpetúa la secreción e incluso puede irritar la piel del pezón. Observa la ropa interior, que ya te dirá si la secreción es realmente espontánea.

Anota tres datos antes de la consulta: desde cuándo ocurre, de qué pecho y de qué color. Revisa también la medicación que tomas, porque la relación entre fármacos y galactorrea se resuelve muchas veces con un ajuste del tratamiento. Y no interpretes una molestia acompañante como confirmación de nada: la mastalgia tiene su propia lógica, como explico al hablar del dolor mamario y cuándo consultar.

Si quieres ampliar información general sobre salud mamaria y hábitos de prevención, la Asociación Española Contra el Cáncer publica material divulgativo fiable.

En resumen: observa, no te alarmes, pero consulta

Que salga líquido del pezón al presionar, en ambos pechos y con aspecto lechoso o verdoso, casi siempre es una variante normal del funcionamiento de la glándula. Que salga solo, siempre del mismo lado, por el mismo poro y con aspecto transparente o con sangre es el escenario que sí merece una ecografía dirigida en semanas, no en meses. Esa diferencia, tan sencilla de recordar, evita tanto la angustia innecesaria como los retrasos que sí importan.

Si has notado una secreción y no tienes claro en qué grupo encaja, no lo resuelvas en un buscador a las dos de la mañana. En una consulta de veinte minutos con ecografía en el mismo acto solemos salir de dudas. Puedes pedir cita conmigo en Madrid y lo miramos con calma, te explico lo que veo en pantalla mientras lo estoy viendo y te vas con un plan claro.

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